Asociación de Psicoanálisis de La Plata, Mesa Redonda “Lo político y las políticas”, Biblioteca Central de la Provincia de Buenos Aires, 21.08.2015. Palabras de Carlos Raimundi


Quiero agradecerles muchísimo por haberme invitado y hacer una aclaración previa: yo no manejo las categorías del psicoanálisis, solo he sido paciente en psicoanálisis. Me muevo dentro del campo de la política, por eso les pido tolerancia.

El IV Congreso del Futuro en Santiago de Chile


Hace treinta años, un artículo periodístico revelaba las expectativas sobre el futuro de un niño estadounidense y de un niño africano. El primero lo soñaba como la posibilidad de apretar un botón para obtener caramelos, helados y juguetes. Para el segundo, el futuro era tener una canilla de donde saliera agua potable.

Treinta años después, aquel niño estadounidense tiene la posibilidad de pulsar más botones mágicos de los que hubiera imaginado. El segundo, ya adulto, todavía no tiene agua potable.

Según el investigador catalán Román Gubern: “Pocas expresiones han tenido tanta fortuna popular desde el final de la Segunda Guerra Mundial como la famosa aldea global, que inventó McLuhan en los optimistas años 60. Pero esta fórmula brillante estaba basada en una falacia. En las aldeas, los flujos de comunicación son “multidireccionales” y tienden a ser desjerarquizados, pues todo el mundo habla con todo el mundo. En la aldea global configurada por las redes mediáticas actuales la comunicación tiende a ser “monodireccional”, desde el norte hacia el sur y el este, creando efectos de dependencia económica y cultural, porque la información es mercancía e ideología a la vez. (...) Esta dependencia, que empieza en las agencias de noticias, tiene muchas consecuencias, además de las económicas y las lingüísticas (el hegemonismo del inglés) y van desde la construcción de un imaginario planetario común (que incluye desde la homogeneización del vestido, del fast food o de la música popular) hasta el famoso pensamiento único, que convierte a las leyes del mercado en legitimadoras políticas y sociales supremas, universales e inapelables.”1 Fue a través de las redes mediáticas como se preparó a las poblaciones de los distintos Estados de América Latina, mediante un “bombardeo televisivo de ablande” de la conciencia crítica, para que aceptaran que los tecnócratas latinoamericanos aplicasen las recetas de apertura indiscriminada de la economía que habían aprendido, principalmente, en las universidades estadounidenses.

Si ahondásemos en el pensamiento de Eric Hobsbawn, encontraríamos ciertas similitudes entre la configuración actual del mundo y la situación vivida a partir del Tratado de Versalles: un orden mundial injusto, basado en la humillación de los vencidos.1

EL MARCO HISTÓRICO DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES

El Estado-nación como sujeto ordenador del sistema de relaciones internacionales. Proceso histórico de formación del Estado moderno

La doctrina liberal, el siglo de la burguesía como clase dominante, las constituciones liberales. Segunda revolución industrial