El déficit financiero es un déficit de gestión


Hay quienes inscriben el problema financiero de la provincia de Buenos Aires exclusivamente dentro del concepto de coparticipación. Para mí, esta es una arista, pero no la única.

La coparticipación es mucho más amplia que ajustar salarios, y la política de Scioli deriva de cuestiones muy diversas de la pura coparticipación. Una cosa es que el Congreso esté en falta en la sanción de una ley de coparticipación, pero muy distinto sería decir que la Nación está en falta con las provincias.
Los planes federales de infraestructura y vivienda, la construcción de escuelas, el subsidio a la energía para fábricas y hogares, la masa coparticipable de las retenciones o el salvataje fiscal de 2010 con años de gracia para su devolución, entre tantas otras medidas, demuestran la fuerte incidencia nacional sobre la economía de las provincias. Hay que sumar la Asignación Universal, las cooperativas de trabajo, el subsidio a los nuevos empleos, los créditos del Bicentenario o la última directiva del BCRA para que los bancos destinen el 5% de su cartera a créditos para pymes. Al estimular la producción y el empleo, los recursos federales desalientan conflictos sociales en las provincias.
Buenos Aires, no sólo no es ajena a esta fortísima asistencia del gobierno nacional, sino que ha sido una de las principales beneficiadas, además, con las redes de agua potable, cloacas y desagües. El 43% de los fondos con que funciona normalmente la provincia proviene de recursos nacionales.
Si bien es cierto que Buenos Aires arrastra un déficit estructural desde los '80, el actual problema financiero es consecuencia de la mala gestión de los recursos propios. Un gobernante que promedia su segundo mandato no puede argumentar sorpresa, y mucho menos victimizarse o tirar la pelota para el lado de la ‘emergencia’.
Una emergencia se justificaría, por ejemplo, en caso de una catástrofe natural, pero jamás para dilatar el pago del aguinaldo, previsto desde que se  aprobara el presupuesto que el propio Ejecutivo provincial preparó y envió a la Legislatura hace un semestre.

La provincia tiene demorada una profunda reforma administrativa que agilice su pesada burocracia y libere energías hacia áreas sociales postergadas. Tiene demorada su regionalización, la reforma tributaria y la producción pública de medicamentos. Con sólo coordinar con los intendentes y las universidades sitas en suelo provincial, la gran cantidad de programas cooperativos de trabajo, tornaría más eficientes sus finanzas. Pero para ello hace falta criterio. Y liderazgo.
Y esto me lleva a mencionar la cuestión de fondo, aunque por razones de espacio no pueda desarrollarla. La sola comparación entre las medidas contracíclicas del gobierno nacional con el ajuste salarial de Scioli, basta para advertir que el gobernador es responsable de un profundo déficit en su gestión. Al mismo tiempo, representa un universo simbólico, ideológico y político tan distinto de lo que representa nuestra presidenta y el Proyecto Nacional, que ya podemos dar por descartado que Scioli pueda ser quien, en 2015, aspire a continuar los profundos cambios que nuestro país viene experimentando desde 2003.


Publicado en Tiempo Argentino 10/07/2012