Podríamos ingresar a la valoración de esta etapa histórica por el canal de acceso de los derechos conquistados, reconquistados, ampliados. Y no es menor, desde luego.

Pero también podemos ingresar desde el corte histórico realizado por Néstor Kirchner desde 2003, y es el que se refiere a haber dado luz a un hecho que por su naturaleza necesitaba seguir oculto: la relación entre política y poder real.

El poder real siempre hizo creer al Pueblo que quien gobernaba era la política. ¿Para qué? Para que ante los fracasos y las crisis sociales provocadas por ese mismo poder, el Pueblo se enfrentara, rechazara y odiara a la política, y no a quienes verdaderamente le dictaban a una política sometida, lo que tenía que hacer.

Néstor Kirchner echó luz a ese proceso, lo puso en evidencia.

Gracias por haber venido. Agradezco a Claudio por habernos permitido usar este salón, a Alejandro por la edición, a Mariano Lovelli y a estas dos “capas” que son Mariana Moyano y Florencia Saintout.

Todo, o casi todo está dicho ya. Obviamente el libro es una excusa para hacer este tipo de encuentros en todos los rincones donde podamos. No tiene mayor pretensión que esa. Y tratar, además, de ayudar a ir desmontando entre todos y todas el discurso del poder. Estamos construyendo una contra-cultura y no es fácil, ni corto, ni está exento de problemas. Pero sí tiene una línea rectora.

No es ingenuo que para ese discurso del poder el enemigo sea el Estado, no es porque sí. Si hay que criticar algo de la propaganda, hay que criticar a la pauta oficial; si hay que criticar algo de los medios de comunicación, hay que criticar la cadena nacional cuando la hace la Presidenta; si hay que criticar algo de la economía, hay que criticar la ineficiencia de las empresas del Estado; si hay que criticar algo sobre la acción social, son los planes sociales del Estado. Y esto va a estar cada vez más presente en este año electoral.

Discurso del Diputado Carlos Raimundi en la Facultad de Medicina por la Jornada de soberanía Alimentaria, martes 7 de abril del 2015; sobre AGRICULTURA FAMILIAR, Ley 27.118. Declárase de interés público la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena. Régimen de Reparación Histórica.

Muchas gracias, buenas tardes. El año pasado se sanciono la Ley 27118 de Agricultura Familiar. Hablar de su texto sería lo más sencillo. Ustedes mismos podrían buscarla y leerla. Lo que pretendo, más bien, es ponerla en contexto.

Todos los temas que se han tratado a lo largo de la jornada de hoy están integrados. Ninguno de ellos transforma la realidad por sí mismo, ni de la noche a la mañana. Se trata de una visión sistémica en torno al cambio profundo y necesario de nuestra matriz productiva, lo cual lleva un aspecto técnico-económico, pero también la organización social en general, y demanda una fuerte batalla cultural.

Breves apuntes sobre radicalismo, Karl Krause y Moisés Lebensohn

Luego de que los editores me honraran con la posibilidad de escribir sobre “Radicalismo, krausismo y pensamiento de Lebensohn” en la revista de la Biblioteca Nacional, me propuse no hacer un recuento meticuloso de cada tramo histórico, sino detenerme sólo en algunos de los hitos, que, a mi entender, llevaron a la declinación histórica de aquel movimiento nacional que, con la fuerza de la juventud en armas, había nacido en 1890 para democratizar al país. Los rasgos de identidad presentes en la genealogía de un movimiento político, no tienen necesariamente garantizada su perennidad, su vigencia a lo largo de todas las etapas de su existencia. No están exentos, en fin, de agotarse como opción de futuro.

La estructura económica, social y cultural argentina, así como su sistema político, han variado tanto desde el nacimiento de la Unión Cívica Radical en adelante, que ya no quedan casi rastros de aquella identidad fundante. Tratar de encontrar alguna similitud entre las conductas de Leandro N. Alem e Hipólito Yrigoyen, o más acá con Moisés Lebensohn, y las actuales referencias del partido radical –con minúsculas- da conjunto vacío.

Señora presidenta: seré breve porque la verdad es que me resulta muy difícil establecer una línea argumental de la oposición sobre la cual basar un análisis, y diga lo que diga no va a servir para modificar las opiniones vertidas porque hay una intención de oponerse anterior al debate. Es decir, es muy difícil encontrar un nivel de razonabilidad en las posiciones porque el recuento cronológico es: reclamar al gobierno que tiene que modificar la ley de inteligencia. Cuando el gobierno toma la decisión política de modificar la ley de inteligencia se hace una conferencia de prensa para expresar que se rechaza el proyecto con anterioridad a que el proyecto sea presentado. Por lo tanto, se clausura el debate. Pero resulta que después se oponen porque no tuvieron tiempo de debatir. Adonde se podía debatir, que son las comisiones, no asisten, y después vienen al recinto cuando el dictamen ya se ha emitido y proponen modificaciones. Entonces es casi imposible de comprender.

Por lo tanto, nosotros tenemos que seguir nuestra propia línea argumental y actuar con la fuerza de los hechos, porque es muy difícil encontrar un plano de razonabilidad. Porque, ¿adónde nos conduce decir que está mal no haberlo hecho antes y ahora también está mal hacerlo? Nos conduce a un callejón sin salida.